Cuando escuchamos la palabra ‘masaje’ la relacionamos con dolores musculares o reducción de estrés. Los beneficios del masaje son ampliamente conocidos y probados pero su efectividad puede provenir tanto de un factor físico como psicológico (confiar en su eficacia puede desvelarse como un ‘efecto placebo’).

De todas formas y como hemos apuntado, las ventajas de los masajes son muchas: calienta la piel gracias a la fricción corporal que se lleva a cabo, y precisamente por este aumento de temperatura también ayuda a la circulación. Los músculos se relajan y se reduce el estrés. Además estimula también el flujo de la linfa debido a la compresión de los vasos sanguíneos.

El masaje abdominal no supone dolor

                                                     El masaje abdominal no supone dolor
 MASAJE REDUCTOR LINFÁTICO

En esta zona se centra precisamente la posibilidad de adelgazar. La linfa es un líquido transparente que ayuda a combatir las enfermedades, y durante los masajes de drenaje linfático se dan pequeños golpes en el cuerpo que ayudan al movimiento de este fluido y al drenaje de su exceso. El resultado es un masaje reductor que aplicado en el abdomen puede reforzar la eliminación de los líquidos que retiene el cuerpo.

Es una clase de masaje que nos podemos hacer a nosotras mismas en casa. Los pasos a seguir son estos:

1. Nos tumbamos hacia arriba en la cama o una superficie que nos resulte cómoda. Aplicamos una crema hidratante o reductora sobre la barriga y la esparcimos bien por toda la superficie con movimientos circulares.

2. Formando con la mano un puño continuamos haciendo masajes circulares pero presionando los nudillos sobre la piel del abdomen. No debemos pasarnos con la presión porque nos podríamos hacer daño.

3. Coloca tus dedos en tu espalda y con ligera fuerza aprieta hasta llegar a tu ombligo. Realiza este movimiento repetidas veces.

 Masajea suavemente

4. Después relaja tus manos y masajea suavemente y con movimientos circulares grandes tu barriga.

5. Para terminar pon tu mano en tu abdomen y gira tus muñecas con una presión media.

6. Puedes prolongar este masaje por los laterales y por la espalda. La duración debería de ser alrededor de un cuarto de hora ya que hay que repetir y alternar los ejercicios. Si ves que la piel se enrojece no te preocupes, significa que estás realizando el masaje correctamente.

El masaje linfático también ayuda a reducir la celulitis. Como hemos dicho, practicando este masaje el tejido adiposo en el abdomen pierde volumen lo que permite adelgazar. Además es beneficioso para paliar el cansancio y mejorar la circulación.

MASAJE REDUCTOR ABDOMINAL

Otro motivo por el que podemos tener la barriga hinchada o con un volumen mayor del que quisiéramos es por la falta de actividad en los intestinos. Con un masaje reductor en el abdomen podemos conseguir adelgazar, ya que nuestro tránsito estomacal se estimulará y hará que vayamos de forma regular al baño.

El masaje es sencillo y podemos hacérnoslo nosotras mismas en casa. El procedimiento es el siguiente:

– Túmbate cómodamente hacia arriba y deja tu abdomen al descubierto.

– Calienta tus manos durante unos segundos para que estén agradables al tacto. Puedes usar un aceite esencial o crema reductora si así lo quieres.

No hay que hacer movimientos fuertes                                                                                                                                                 No hay que hacer movimientos fuertes

– Coloca la palma de tu mano en tu ombligo y empieza a hacer movimientos circulares. Mantén una presión adecuada, pero sin apretar demasiado. Los círculos deberán de ser pequeños al principio para hacerlos más grandes después. Cada círculo debería llevarte un par de segundos.

– Continúa haciendo este masaje durante unos dos minutos. Es importante tener la barriga cálida durante todo el tiempo.

– Lo ideal es realizarse el masaje dos veces al día a poder ser la primera antes de desayunar y la segunda justo antes de ir a la cama. Los resultados pueden empezar a notarse al cabo de una semana.

Este masaje reductor, además de mejorar la eficiencia digestiva y eliminar el tejido adiposo purifica el intestino y puede aliviar las náuseas, vómitos, diarreas, empachos e indigestiones. Sin embargo no todo el mundo puede realizarlo.

Las mujeres embarazadas o con alguna dolencia en sus órganos reproductores no deben hacerlo, así como personas con piedras en los riñones, en la vejiga o la vesícula biliar. Tampoco es recomendable para aquellos que padezcan de hernias, presión sanguínea alta o úlceras. No es conveniente tampoco realizarse el masaje tras una comida copiosa, por lo tanto es mejor esperar unas horas hasta que nuestro abdomen se aligere.

Se pueden complementar con ejercicio                                                                                                                                                    Se pueden complementar con ejercicio

Los masajes pueden resultar de gran ayuda si se quiere adelgazar unos Kilos pero recuerda que no son milagrosos y que no pueden sustituir nunca a una dieta sana y ejercicio. Si realizas una sesión de ejercicio de una hora al menos tres días a la semana esto te ayudará a quemar las grasas y por tanto, a que los masajes sean mucho más efectivos.

La buena alimentación es también vital: olvida los alimentos procesados y los azúcares e ingiere más fibra, verduras y cereales. Si sigues estos consejos y los complementas con los masajes seguro que conseguirás unos resultados muy satisfactorios.